Perdido pero buscando - 2002
Por: Álvaro Ibáñez
 

Seguimos con nuestro countdown de los 10 años de Magic organizado en México, con vista al Nacional de este 21 y 22 de Julio. 2002 es un año que he estado esperando ansiosamente, pues es uno de los años especiales en mi relación con el juego.

Después de casi 2 años de ausencia del Magic, unos amigos míos llegaron un día con unos cuantos Tournament Packs y Boosters, preguntándome si yo sabía jugar este juego que habían encontrado y que parecía muy divertido. Así que una vez más me encontré jugando criaturas, conjuros e instantáneos, aunque esta vez limitado a la sala de alguna de nuestras casas, en vez de a alguna tienda o torneo grande.

Sin embargo, entre más veces jugaba con mis amigos, más me regresaban las ganas de volver a algún torneo grande. La oportunidad se presentó con el prelanzamiento de Planeshift, al cual asistí ansiosamente, e incluso convencí a mis amigos a que me acompañaran (día en el que ambos sacaron sus DCIs).

Desgraciadamente, por alguna extraña razón el karma decidió que este triunfal regreso sería un excelente momento para contraer una gripe estomacal. Desde que me levanté me sentía un poco raro, pero la emoción de asistir a un torneo por primera ocasión en años era suficiente para sobreponerse a cualquier malestar… al menos por un rato. Sin embargo, después de tres rondas de estar alternando entre las mesas de juego y oraciones al dios de la porcelana, llega un momento en el que uno se da cuenta de que probablemente sería mejor acabar el día (y aparentemente, también el siguiente) arropado en su camita en vez de sufriendo en el sótano de El Diplomático.

Pero una vez de regreso, no había retorno ya. Estaba enganchado.

2002 fue un excelente año para regresar a jugar. Fue el año en el que Planeshift y Apocalypse concluyeron lo que muchos consideraron el mejor bloque de la historia de Magic (distinción que nunca se puso en duda sino hasta la llegada de Ravnica, que tiene muchas cosas en común con Invasion). Además fue cuando los torneos en México empezaron a crecer de una manera considerable, haciendo necesaria la búsqueda de nuevas sedes para alojarlos. 2002 fue un año gitano para Magic. El éxodo salió del Diplomático y concluyó (a principios del 2003) en el Centro de Convenciones Tlatelolco, pasando por el Fontán, el Plaza Madrid, el Ejecutivo y seguramente otros más.

Pero ninguna parada pudo compararse con la que se hizo en el Gran Hotel de la Ciudad de México. Ahí fue donde se llevó a cabo el Nacional de ese año y, aunque yo no estuve presente, las historias que se cuentan sobre él son legendarias. Tanto así que probablemente ningún evento de Magic jamás vuelva a realizarse ahí...

Me encantaría poder contarles los mazos que se jugaron durante ese año (Fires of Yavimaya viene a la mente), y anécdotas de los clasificatorios del ciclo de Invasión, pero durante el 2002 mi relación con el Juego organizado de Magic era como la de muchos de nuestros lectores. Sabía que existía, pro más allá de los prelanzamientos, no era algo que fuera para mí. O más bien, era algo que sentía fuera de mi alcance. No tenía los recursos para jugar eventos construidos, háblese de cartas (y no se diga un team para testear aunque eso poco me preocupaba entonces), y aún recordaba cómo me había ido en los últimos PTQs a los que había asistido antes de mi retiro, así que me mantenía alejado de ellos, aunque mi espíritu competitivo seguía pidiéndome que volviera a esa dirección.

Y eventualmente, así fue. Primero los prelanzamientos de Apocalipsis y Odisea, después algunos PTQs de mazo cerrado (donde no se necesita tener la gran colección de cartas), luego eventos construidos y dos Nacionales seguirían en los próximos años. Y afortunadamente, no se quedó así. Al empezar a ir a los torneos, aún fuera de manera solitaria, fui conociendo a varios de los regulares, e incluso reencontrándome con viejos conocidos, aún algunos que no conocía del Magic. Eventualmente vino mi integración al team Moctezuma's Revenge, lo cual me permitió ir a muchos más torneos, la certificación de juez (que llevaba años deseando), y finalmente el trabajo con Necrotower fueron todos consecuencia de esa inocua tarde en la que dos amigos me preguntaron que si era cierto que sabía jugar este nuevo jueguito de cartas que habían conocido.

Mi vida probablemente hubiera sido muy diferente de no haberse suscitado ese reencuentro con Magic. Muchos de mis amigos, hoy muy cercanos, sería gente que alguna vez hace muchos años habría visto pero que hoy no reconocería en la calle. Probablemente no sólo no hubiera conocido Japón y comido bistec de Kobe (realmente el manjar más delicioso que puede comerse), sino probablemente no tendría siquiera planes de visitar el lejano oriente y seguramente no sabría ni que existe el dichoso corte (sí, una de las muchas cosas que aprendí gracias al medio). Definitivamente no tendría el trabajo que tengo hoy, que tantos gustos me ha traído. No habría compartido muchos de los viajes a lugares menos exóticos, pero con compañeros tan diversos como lo son los viajes a torneos (Nacionales, PTQs o Pro Tours). Y mi vida sería más pobre por ello.

Así que si ustedes están hoy en la periferia del medio, sin entrar aún (o nuevamente), hay mucho más esperándolos que simplemente torneos y premios, sino también un medio de gente y eventos que tiene muchísimo que ofrecer. No lo duden más.

Así que quisiera agradecer a Diego y a Emmanuel, por haber cambiado mi vida con esa pregunta hace tantos años, y por seguir siendo parte del lado divertido del mMagic, donde lo importante no es el mazo más rápido, sino el que nos permita pasárnosla mejor.

¡Y nos vemos el domingo en los Clasificatorios al Nacional!

Álvaro Ibáñez
DCI Level II Judge
No tan perdido después de todo...